DIEGO ALBERTO BAROVERO

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Gabino Ezeiza, José Bettinotti y los payadores radicales


por Diego Barovero

La payada es un arte poético musical que pertenece a la cultura hispánica y que tuvo un enorme desarrollo en Sudamérica, sobre todo en Argentina, sur de Brasil y parte de Paraguay. En ella, una persona, el payador, improvisa reflexiones casi filosóficas en un breve instante, acompañado de su guitarra y con rima improvisada.
Cuando la payada es a dúo, se denomina contrapunto y toma la forma de un duelo cantado. En el contrapunto, cada payador responde las preguntas de su contrincante y luego pregunta del mismo modo. Pueden durar horas ya que el final se da cuando uno de los cantantes no puede responder rápidamente a la pregunta de su contrincante.
Por ello el 23 de julio se celebra en la República Argentina el “Día del Payador”, en conmemoración del histórico contrapunto entre Gabino Ezeiza y el oriental Juan de Nava, celebrado en 1884 ante un auditorio la localidad uruguaya de Paysandú.
En ese encuentro  el afroargentino terminó su improvisación, “Heroico Paysandú”, ovacionado por el público que al comienzo lo recibió con hostilidad.
Gabino, de ascendencia negra, nació en San Telmo el 3 de febrero de 1858 y vivió en el barrio de Floresta hasta el día de su muerte el 12 de octubre de 1916, horas antes que asumiera la Presidencia de la Nación el doctor Hipólito Yrigoyen.
Gabino – al igual que otro payador radical, José Betinotti cuya vida y trayectoria fue admirablemente retratada por Homero Manzi en el film "El último payador" – adhirió desde muy joven a la causa de la Unión Cívica Radical, dedicando composiciones tanto al partido como a su numen inspirador y fundador: el doctor Leandro Alem.
Ese 12 de octubre, Yrigoyen enterado de la muerte de Gabino Ezeiza y mientras se preparaba para asumir la primera magistratura de la República por el voto libre de sus conciudadanos luego de 25 años de lucha, le preguntaron si le faltaba algo. El presidente electo afirmó: "Sí, me falta el Negro Gabino...pobre Gabino, él sirvió". Su retrato integra la galería de figuras del arte popular argentino en las paredes del Café de los Angelitos, que fuera inmortalizado como “bar de Gabino y Cazón” en el tango homónimo.

“Alem todo es corazón;
Él encarna el patriotismo;
Es la esencia del civismo de esta gloriosa Nación.
Es eminencia del Foro;
Y en el libro de la Historia;
Su nombre, lleno de gloria;
Se escribirá en letras de oro”

(Payada de Pablo J. Vázquez, Teatro Apolo, 2 de julio de 1894, dedicada a Leandro Alem. Crónica del diario La Prensa)




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