DIEGO ALBERTO BAROVERO

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Los herederos de Herminio

Por Diego Barovero
http://diego-barovero.blogspot.com

El fallecimiento del singular y emblemático caudillo peronista Herminio Iglesias fue motivo para que se formularan comentarios y se refrescaran anécdotas relativas a su personalidad y trayectoria.
De manera algo simplista, el lugar común más recurrente fue el desdichado episodio del cierre de la campaña justicialista en 1983, cuando el inefable Herminio, entonces candidato a gobernador bonaerense, incendió un atáud rojo y blanco con la inscripción "UCR" en el acto central de cierre de campaña y en pleno palco ante la mirada cómplice de la fórmula presidencial integrada por Italo Lúder y Deolindo Bittel y el mandamás de las 62 Organizaciones Lorenzo Miguel . Muchos analistas le adjudicaron caprichosamente el adverso resultado electoral que 48 horas sufrió el justicialismo y el consiguiente triunfo del candidato radical Raúl Alfonsín a aquél desatino del otrora pasador de quiniela de Avellaneda devenido en referente político.
Es claro que la inclinación pirmomaníaca de Iglesias, si bien ayudó, no fue determinante del revés electoral - el primero del peronismo en elecciones libres - ya que existen otras numerosas causas -a las que no viene al caso referirse - que resultaron vitales para asegurar la victoria radical en aquellas elecciones que venían a poner fin no solamente a la última y más sangrienta dictadura militar, sino a todo un ciclo de inestabilidad institucional y al período de preeminencia de las Fuerzas Armadas en la vida política argentina.
Ocurrió con el extinto Herminio -quizá por prejuicio de clase o por sus evidentes malos modales, actitud pendenciera y nula cultura - la injusticia histórica de adjudicarle todas las culpas y males que condujeron al desbarranque de aquel justicialismo intolerante, prepotente, avasallador y pendenciero que él personificaba casi a la perfección; aunque quienes lo conocieron en profundidad saben a las claras que aquellos rasgos tan característicos de ese peronista visceral se compensaban con una lealtad a sus ideas, un coraje y una coherencia de conducta que lo convierten en esta época en una especie verdaderamente en extinción.
No se hará aquí el elogio ni la hagiografía de Herminio Iglesias, pero sí la tardía pero necesaria rectificación acerca de la incidencia de aquél triste espectáculo del incendio de la imagen del opositor que una sociedad hastiada de violencia repudió y castigó.
Sin embargo nadie, ni el más imaginativo analista podía adivinar dos décadas atrás, cuando la Argentina empezaba a caminar a tientas hacia la salida democrática y el reencuentro cívico, que la verdadera incineración de la UCR, y no en sentido figurado como aquella imagen plasmada en un sacófrago albirrojo, correría por cuenta de algunos dirigentes del propio partido. Dirigentes que se denominaban radicales pero que hicieron de las claudicaciones, de las falsedades, de las apostasías y de los vilipendios su metodología de construcción, acumulación y conservación del poder partidario. Es decir, que hace rato dejaron de ser radicales, al menos por sus conductas. Algunos que de defensores de los derechos estudiantiles y de referentes juveniles en las luchas populares devinieron en diputados vitalicios y ministros represores, redactores y levantamanos de leyes delegativas, empleados jerarquizados de multimedios o prósperos socios de fondos fantasmas de inversión
Lejos estaban de imaginar los mariscales de la derrota justicialista, aquel lejano 28 de octubre de 1983 que muchos de sus entonces adversarios serían los responsables directos de convertir el glorioso 52% de las voluntades ciudadanas que consechara la Lista 3 en el mísero y vergonzante 2% en apenas cuatro lustros, sin recurrir a ningún fósforo ni elemento combustible alguno.
Paradojas del destino! Con motivo del reciente sepelio del histórico dirigente justicialista, muchos de ellos se hicieron presentes físicamente, mediante el envío de ofrendas florales o publicaciones de avisos fúnebres. Casi como si si rindiesen rendir culto al primitivo gremialista extinto diciéndole: "¡Descansá en paz Herminio, que a la UCR ya la incendiamos nosotros!".

3 comentarios :

  1. Diego: soy militante radical y encuentro en tus palabras el pensamiento de muchos correligionarios que hemos hecho de los principios fundacionales de nuestro partido una forma de vida, que hoy llevamos sobre nuestras espaldas no la vergüenza de un 2%sino la de haber perdido la confianza del pueblo argentino, la de transformarnos en una corporacion al servicio de unos pocos, la vergüenza de ver a nuestros dirigentes mendigando por el beneplacito de aquellos que historicamente combatimos para ocupar un puesto que va a beneficiar solo a su economia familiar, defecandose en mas de una centuria de lucha. Es reconfortante saber que uno no es un paria dentro de la UCR y que en todo el pais hay gente que piensa de manera similar.

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  2. Diego: soy militante radical y encuentro en tus palabras el pensamiento de muchos correligionarios que hemos hecho de los principios fundacionales de nuestro partido una forma de vida, que hoy llevamos sobre nuestras espaldas no la vergüenza de un 2%sino la de haber perdido la confianza del pueblo argentino, la de transformarnos en una corporacion al servicio de unos pocos, la vergüenza de ver a nuestros dirigentes mendigando por el beneplacito de aquellos que historicamente combatimos para ocupar un puesto que va a beneficiar solo a su economia familiar, defecandose en mas de una centuria de lucha. Es reconfortante saber que uno no es un paria dentro de la UCR y que en todo el pais hay gente que piensa de manera similar.

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  3. Hola Verónica. Te agradezco lo que escribiste. Es cierto lo que decís, desde hace tiempo es posible encontrar cada vez más radicales que piensan que el radicalismo nació para otra cosa y no simplemente para maniobritas electorales y beneficiar a algunos dirigentes que se sirvieron del partido y lo llevaron a su actual estado de postración. También comparto lo reconfortante que es encontrar correligionarios en todo el país dispuestos a reconstruir este maravilloso partido que tanto le dió a la república y verás que seguramente lo podremos conseguir si dejamos atrás el inmovilismo, la indiferencia y el individualismo. Entonces recordaremos estos tristes momentos como uno más en la larga vida del radicalismo, que volvera a encontrar el sentido y la misión para el que lo fundaron Alem, Del Valle, Yrigoyen y tantos.
    Te mando un muy afectuoso saludo militante y a seguir adelante que hay mucho por hacer!

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