DIEGO ALBERTO BAROVERO

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Episodios de la historia boquense

La Revolución del Noventa en La Boca


por Diego Barovero*

Hacia fines del siglo XIX, cuando la corrupción y el desgobierno eran las características principales de la administración del Presidente Juárez Celman; lo más sano de la sociedad tuvo una reacción moral.

Nació así la Unión Cívica de la Juventud en setiembre de 1889, agrupación que contó desde el vamos con el beneplácito del doctor Leandro N. Alem y que en pocos meses se convirtió en Unión Cívica bajo la presidencia de éste último y que contaba entre sus prestigiosos dirigentes a Bartolomé Mitre, Aristóbulo Del Valle, Marcelo de Alvear, Francisco Barroetaveña, José Manuel Estrada, Vicente Fidel López, Bernardo de Irigoyen, Hipólito Yrigoyen y Pedro Goyena, entre otros.

El Club Independiente de San Juan Evangelista que presidía el prestigioso vecino Rufino Pastor se sumó a ella en un acto celebrado el 15 de diciembre de 1889 en el teatro Ateneo Iris ubicado en la avenida Brown 1377. En el acto hablaron Francisco Barroetaveña, Emilio Gouchon, y nada menos que el ex Presidente Mitre. Alem no pudo concurrir a su inauguración por motivos de salud, aunque envió una conceptuosa carta en la que manifestaba aplaudir “con toda la efusión de mi alma la digna actitud de ese noble y viril vecindario y el patriótico entusiasmo con que vienen a ocupar su puesto en las filas de los altivos e independientes”.



Rufino Pastor es recordado en La Boca por su actuación en la Unión Cívica y en la revolución del 90 con su posterior gravitación en el radicalismo, fruto legítimo de dicha rebeldía cívica argentina. Además era un reconocido y respetado empresario teatral. Tenía su escritorio en donde alguna vez funcionó uno de sus teatros, en la avenida Brown 1451. Fue un consecuente y leal seguidor de Alem desde los días en que éste hizo su magnífico discurso en la legislatura en contra de la federalización de Buenos Aires.

Desde entonces hubo entre Alem y los boquenses, en gran medida gracias a Pastor, algo más que una relación. Fue un auténtico romance; de esos que se dan en forma espontánea entre un líder y su pueblo. Dice Hebe Clementi en “De La Boca...un pueblo” que esta barriada experimentó por el fogoso tribuno una profunda adhesión.

A esa causa se adscribieron centenares de boquenses de ley que fueron al Parque de Artillería en julio de 1890 para luchar por su derecho al voto. La revolución del 90 tuvo también fuerte repercusión en la vida boquense Efectivos de la entonces seccional 20 de la policía, silenciosos y cabizbajos, equipados con cartucheras, bayonetas y remington fueron subidos al tren en la estación general Brown, de Olavarría y Garibaldi para ser conducidos a engrosar las fuerzas represivas al mando del Coronel Alberto Capdevila, muchos de ellos no regresaron vivos.

Cuenta José M. Brignone en "Evocaciones Boquenses" que las noches del 26 y 27 de julio la Vuelta de Rocha presenció “un espectáculo único en su historia, pletórico de inquietudes y de zozobras. Todas las ventanas de las casillas de madera que formaban ya compacto núcleo, se habían convertido al parecer en cantones: aquellos viejos revólveres y pistolas que acompañando al cuchillo o la navaja formaban el equipo infaltable de todos los inmigrantes obreros de puerto que sin familia vivían de a cuatro o cinco en una pieza habitación, salieron a relucir al amparo de la ausencia o vigilancia policial y durante largo rato hasta agotar las municiones, innúmeros fogonazos y formidables estampidos, ofrecieron involvidable espectáculo de peligrosa pironectnia y de diversión imprudente”.

Los boquenses, de legendario espíritu solidario, recurrieron la organización de festivales y eventos para recaudar fondos en beneficio de las víctimas de la revolución radical.



*Abogado.Profesor del Colegio Nacional de Buenos Aires. Historiador. Vicepresidente del Instituto Nacional Yrigoyeneano.

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