DIEGO ALBERTO BAROVERO

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LA MALVINIZACIÓN DEL CASO DE LAS PAPELERAS

Por Diego Barovero

Amparado en la investidura presidencial, pero con los modales propios de un mandamás de pago chico, circundado de una lamentable corte de adulones - oficialistas y alquilados a la oposición - y con la indisimulada benevolencia de una prensa adocenada por el discrecional empleo de la billetera pública Néstor Kirchner se llegó hasta el límite geográfico con la hermana República Oriental del Uruguay para bravuconear con referencia a la crisis internacional generada en torno a la instalación de dos papeleras en la ciudad de Fray Bentos.
El primer mandatario argentino que- amparado en la desinformación generalizada alimentada por la red oficial- farolea de hombre nuevo en la política argentina cuando en realidad lleva veinte años como gobernante, ha asumido la causa de la comunidad de Gualeguaychú en defensa del medio ambiente sano con un descaro impropio.
Quien conozca medianamente su gestión como gobernante municipal, provincial y nacional sabe a las claras que le ecología, el medio ambiente y la preservación del ecosistema jamás formaron parte de su agenda de temas de Estado.
Cuando cacarea contra los orientales -su pueblo y su gobierno - acusándolos de fomentar la contaminación del Río Uruguay omite cualquier referencia a los cientos de responsables de que desde esta otra margen se viertan todo tipo de desechos contaminantes que día a día vulneran el medio ambiente argentino.
Más de una docena de papeleras hoy contaminan los ríos argentinos sin que el presidente devenido ecologista de la primera hora haya implementado, o cuando menos anunciado, ninguna política de Estado que revierta esta dramática situación.
Resulta claro que la administración Kirchner, en un desesperado e indisimulado gesto procura servirse de una noble causa como la de la defensa de la calidad de vida a través de un medio ambiente sano y sustentable para la cantada operación reeleccionista.
Nadie sabe con certeza qué opinan Kirchner y sus corifeos -oficialistas y opositores de ocasión- acerca de la más grande vergüenza nacional: la cuenca Riachuelo-Matanza-Reconquista, espejo fétido y pestilente que según informes de organizaciones no gubernamentales y organismos estatales de control encierra un daño ambiental similar al que producirían cuatro mil fábricas de celulosa.
Las consecuencias de esta ignominia están a la vista de todos. Se han divulgado informaciones por diversos medios que refieren que la incidencia de la contaminación ambiental en el índice de mortalidad infantil en las zonas cadenciadas es uno de cada cuatro chicos con afecciones respiratorios, linfomas, furunculosis, manchas o deformaciones, síndromes neurotoxicos, etc.
No lo hemos escuchado al presidente vituperar como suele hacer desde el atril del Salón Blanco a los empresarios responsables de tanta desidia. No lo hemos observado implacable con los funcionarios responsables en la materia haciéndoles pagar políticamente el precio de su incompetencia. No lo vemos comprometido con la vida de miles de argentinos que día a día se hacinan en ambas márgenes ribereñas de la cuenca Matanza-Riachuelo.
Hacer de la legítima lucha de los vecinos contra las papeleras uruguayas una causa nacional, malvinizarlas y llevarnos al extremo de crear una hipótesis de conflicto con nuestro vecino más cercano, geográfica y afectivamente, constituye una nueva enormidad a las que nos tiene acostumbrados la pantomima kirchnerista.

2 comentarios :

  1. Estimado Diego

    Excelente entrada que tiene una asombrosa densidad de verdades por oración. En serio, muy bien escrito y comparto su opinión sobre el tema de las papeleras, y sobre nuestro presidente.

    Saludos

    Daniel Pecheny

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  2. Muchas gracias, Daniel. A veces hay que animarse a decir cosas aunque vayan a contracorriente. Un saludo cordial,
    Diego B

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